INTRODUCCIÓN
La primera infección con el bacilo tuberculoso generalmente tiene lugar en la edad infantil y casi siempre asienta en los pulmones. Durante las primeras semanas después de la llegada de los microorganismos, no hay evidencias clínicas ni radiológicas de que se halla producido cambio alguno. En realidad, la mayoría de las veces, solo nos enteramos de este crucial evento porque entre las 2 y 10 semanas después de ocurrida la infección, la reacción de tuberculina (PPD) se hace positiva.
Antes de la pasteurización de la leche también era relativamente frecuente la primoinfección oro orodigestiva.
Cuando la puerta de entrada era orofaríngea, el complejo primario se manifestaba por una ulceración gingival o amigdaliana, acompañada de adenitis cervical, en tanto que la fijación en el intestino determinaba el compromiso de los ganglios del mesenterio y una mayor tendencia a las tuberculosis extrapulmonares. Otras puertas de entrada de la tuberculosis primaria, mucho mas raras, son los ojos, los oídos, el chancro cutáneo de los patólogos y algunas formas excepcionales de tuberculosis congénita.